Venezuela somos todos

Originalmente publicado en prensa bolivariana: La Paz, 19 ago (PL) El presidente de Bolivia, Evo Morales, insistió hoy en la importancia de apoyar el proceso bolivariano de Venezuela, frente a las amenazas de intervención militar por parte de Estados Unidos. ‘Defender a Venezuela es defender a toda América Latina de las intenciones del gobierno norteamericano…

a través de Presidente boliviano: defender a Venezuela es defender América Latina — La Esquina Roja

Maidan y Guarimba: Las Imágenes se confunden

Las imágenes se confunden porque los organizadores, financiadores y ejecutores son os mismos.

Por: Raúl Capote

Los organizadores de la Mesa de la Unidad y el partido de Leopoldo López, los terroristas venezolanos, no copiaron la organización y el equipamiento militar del Maidán ucraniano, los que promovieron, financiaron, ejecutaron Maidan son los mismos que desde hace años intentan derrotar a la Revolución Bolivariana en Venezuela, tienen los mismos maestros, siguen el mismo guión, generar al caos, la ingobernabilidad, el terror, para que el poder revolucionario, constitucional y democrático, elegido en las urnas y ratificado decenas de veces por el pueblo venezolano, se quede sin opciones, implosione y caiga.

Como repitieron una y otra vez los ideólogos de Maidan, los George Soros y Gene Sharp, los chicos “internacionalistas” de Otpor, si el presidente renuncia o convoca elecciones no logramos nuestro objetivo, necesitamos que explote, que se derrumbe, que no quede nada más que el caos.

En Ucrania  la labor fue sufragada por la organización con sede en Washington, muy cercana al gobierno estadounidense, Freedom House, que ya estuvo  en Servia en el otoño de 2000. Está entidad ayudó a organizar  a los jóvenes bielorrusos del movimiento Zubr («El Uro»). En Georgia el Open Society Institute (OSI) del financiero George Soros también se ocupó de formar a los militantes de Kmara.

Los activistas “internacionalistas” del golpe suave se  desplazaron  a Ucrania  «Hemos estado allí 26 veces entre la primavera de 2003 y 2004», recuerda Srdja Popović. Hoy están en Venezuela.

Utilización de francotiradores, capuchas para esconder el rostro, chalecos antibalas, cascos con cámaras incorporadas para transmitir en vivo las acciones terroristas, visores, máscaras antigás, bazookas, morteros y explosivos artesanales, mochilas y bolsos donde portan explosivos y bombas molotov. Focalización de las protestas, escalada de la violencia, uso de mercenarios y paramilitares, reclutamiento de menores de edad apara agredir a las fuerzas de seguridad, uso de símbolos como la cruz de las cruzadas o de los caballeros templarios, crueldad contra los adversarios.

Las imágenes lo dicen todo y más, son los mismos agresores, lo que cambia es el pueblo, lo que cambia es que ahora se enfrentan a una Revolución legítima que se ha defendido con todo, con un valor sin igual, con un Presidente, que ha dado muestra de un valor, de una integridad, de un compromiso con el pueblo, Nicolás Maduro, que lo sitúa junto a los grandes libertadores del Continente.

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Venezuela, aparta de mí este cáliz

Como en los tiempos de la España insurgente, las convocatorias a intelectuales y artistas se hacen en nombre de la Cultura y de la Humanidad

Por: Enrique Ubieta

“¡Defiéndannos, ustedes que saben escribir!”, le pedía una anciana a Carpentier y a los intelectuales que lo acompañaban, en julio de 1937, a su paso por un pequeño pueblo castellano, muy cerca de la asediada capital española. El escritor cubano recogería la anécdota en las crónicas sobre el II Congreso Internacional en Defensa de la Cultura que publicaría en la revista Carteles [1]. La exigencia tenía un fundamento: el pueblo español nos defendía a todos con las armas en las manos.

No hay cultura sin hombres y mujeres concretos. Bertolt Brecht lo había dicho durante el I Congreso, celebrado dos años antes en París: “Compadezcámonos de la cultura, ¡pero compadezcámonos primero de los hombres! La cultura estará salvada si los hombres se salvan”. Aquel primer encuentro atisbaba el peligro: el nazifascismo amenazaba con desbordarse, mientras las burguesías “democráticas” de Europa apostaban a que el golpe fuese en dirección a la entonces joven Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Ser de izquierdas, para los intelectuales del 30 —como en los 60 o en la primera década del siglo XXI, tras la esperanza de la revolución bolivariana—, era una toma de partido por la cultura, por los seres humanos, que se aferraba a proyectos concretos. Pero en el París de 1935 todavía un segmento de la izquierda intelectual divagaba en reclamos abstractos y oponía o al menos incomunicaba, la libertad de los seres humanos y la de los creadores.

Contaba André Malraux, el gran novelista que había alcanzado los grados de teniente coronel en la Aviación republicana —según la narración de Carpentier— que vio a un señor caminar indiferente con un gran rollo de papel bajo el brazo, mientras caían las bombas en Madrid, y quiso saber qué tramaba, pero este le precisó: “Es papel encolado para cambiar el que tapiza mi habitación”; entonces, apoyándose en esa metáfora, sentenciaba: en tiempos decisivos para la Humanidad, “hay demasiados intelectuales que solo piensan en cambiar los papeles que tapizan sus habitaciones”. Pero la izquierda tenía sus propias divisiones: comunistas, socialdemócratas (aunque reformistas, aún reivindicaban el marxismo como base teórica de sus análisis), estalinistas, trotskistas, anarquistas, librepensadores, surrealistas.

Todavía en 1936 tendría lugar una fallida conferencia intermedia en Londres, más centrada en intereses gremiales, que tuvo un colofón de opereta: la recepción de frac en la residencia de su organizadora. Pocas semanas después desaparecerían las excusas para el despiste: la sublevación del general Franco contra la república española y la apertura en Alemania del campo de concentración de Sachsenhausen, situaban el conflicto moral en un punto crítico [2].

Un poeta inglés del siglo XVII, John Donne, había expuesto las razones más profundas:

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.

Ernest Hemingway retomaría la idea para defender la causa republicana en la novela que recoge sus vivencias de la llamada guerra civil española. Las alternativas en España eran, sin embargo, más radicales: de un lado el fascismo, es decir, la violencia capitalista más extrema; del otro, el socialismo, la República de trabajadores, con sus contradicciones y gemidos de recién nacida. En España no se luchaba por la sobrevivencia, como se lucharía en lo adelante; allí se luchaba por la vida, porque existía un proyecto alternativo en construcción. Por eso fueron hombres y mujeres de todos los confines a defenderlo. Por eso también, César Vallejo, uno de los grandes poetas hispanoamericanos que participó en el Congreso de 1937 —estuvieron también, entre otros, Nicolás Guillén, Pablo Neruda y Octavio Paz, sí, el mismo Paz que luego repudiaría toda causa popular— le habla simbólicamente a los niños, al futuro, en un extraordinario poema titulado “España, aparta de mí este cáliz”:

Niños,

hijos de los guerreros, entretanto,

bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo

la energía entre el reino animal,

las florecillas, los cometas y los hombres.

(…)

¡Bajad  el aliento, y si

el antebrazo baja,

si las férulas suenan, si es de noche,

si el cielo cabe en dos limbos terrestres,

si hay ruido en el sonido de las puertas,

si tardo,

si no veis a nadie, si os asustan

los lápices sin punta; si la madre

España cae —digo, es un decir—

salid, niños del mundo; id a buscarla!…

Apenas habían transcurrido algo más de tres décadas de culminada la larga y sangrienta contienda por la independencia del yugo español —después de siglos de coloniaje—, pero eso no importó: cerca de mil cubanos acudieron a defender a España, a la Humanidad, como soldados de la República. Algunos, como Pablo de la Torriente Brau, cayeron en combate.

El fascismo cobró millones de vidas —deshumanizó a los victimarios hasta límites insospechados— y entró física y moralmente al interior de cada hogar. Era imposible ignorarlo, incluso para una burguesía bien pensante, que aceptaba como un “mal inevitable” la pobreza y la muerte ajenas, siempre que no irrumpieran en su entorno aséptico. Cuando la guerra terminó, se establecieron otras alianzas “más civilizadas”, menos públicas —como la Operación Gladio en Europa, o la Operación Cóndor en América Latina, o la Operación Mangosta y los ataques biológicos en Cuba—, ejecutadas por sicarios a los que no había que conocer, con los que no era preciso almorzar o sonreír en público, a los que se pagaba en secreto.

Es decir, la violencia capitalista adoptó otras formas: en la década siguiente a la supuesta victoria, fueron asesinados decenas de dirigentes comunistas y antifascistas en Europa. La “guerra fría” trasladó la violencia de Estado, el fascismo, una enfermedad indeseable en el bárbaro mundo civilizado —como la malaria, o el cólera, casi olvidadas allí, pero activas en el Sur, donde cobran cada año cientos de miles de vidas—, hacia el orbe colonial y neocolonial: África, Asia, América Latina. ¿O acaso no fueron, no son expresiones de extrema violencia imperialista, las guerras coloniales en África, las armas químicas, las bombas de napalm lanzadas sobre Vietnam, las dictaduras militares en América Latina con sus desaparecidos, las guerras de misiles y drones “inteligentes” en el Medio Oriente, la “de baja intensidad” en Venezuela?

Sin embargo, algunos que saben escribir prefieren conservar honores y premios, ediciones y aplausos. También ocurre, a veces, que solo repiten lo que leen de otros, intoxicados de prejuicios y faltos de sol en la piel. La conjura mediática en los países “democráticos” —todavía sin el alcance y la sofisticación que alcanza hoy, pero decididamente opuesta a cualquier experiencia anticolonial y socialista— nos vendía una España republicana inexistente. Como suele decirse, y nos recuerda Venezuela, la primera víctima de la guerra es la verdad. Alejo Carpentier intenta revelárnosla, al describir su paso por la ciudad española de Gerona:

Nos llevan a la Catedral. (…) Un edificio lateral, transformado en museo público, guarda las pinturas y piezas de orfebrería del tesoro ritual. (…) Un restaurador trabaja minuciosamente, con sus oros y barnices, entregado a la tarea de hacer revivir una cabeza de virgen descolorida por el tiempo… ¿Dónde hay huellas aquí, de ese vandalismo de masas enloquecidas de que tanto hablan los periódicos de derecha del mundo entero? [3]

En otra de sus crónicas, esta vez sobre Valencia, escribe:

Hasta ahora hemos encontrado el orden y la paz en todas partes. Nunca hemos visto escenas parecidas a las que llenaban aún, en otros países innumerables rotograbados sensacionalistas. (…)

Y me parece importante insistir sobre este particular, porque es increíble hasta qué punto ciertos relatos pueden llegar a extraviar el juicio de hombres que no son perfectamente tontos. En un artículo reciente, Paul Claudel, nada menos, afirmaba intrépidamente —sin haber estado en España— que todas las iglesias, sin excepción, habían sido incendiadas en el territorio republicano… Si yo fuese miembro del Gobierno de Valencia, invitaría al señor Claudel a darse un paseo por estas regiones. Se convencería de que el único crimen cometido con ciertas iglesias —¡bien pocas!— ha consistido en transformarlas en hospitales de sangre o en museos públicos… [4]

Siempre hubo y habrá intelectuales dignos, que no negocian su compromiso con la Humanidad. Los hubo cuando España los necesitó, los hay ahora que Venezuela los necesita.

Cómo no pensar en Venezuela, 80 años después de aquel Congreso efectuado, sucesivamente, en Valencia, Madrid, Barcelona y París, en julio de 1937, bajo los estruendos de las bombas, en una España que se tragaba a su otra mitad, y con ella, toda esperanza, preámbulo de la Segunda Guerra Mundial. El cubano Alejo Carpentier, que había vivido aquellos intensos días de guerra y solidaridad, por un capricho de la historia, se establecería a partir de 1945 y hasta 1959, en Venezuela. Allí encontraría, en la selva amazónica, en el tempestuoso Orinoco, en sus pueblos y ciudades, como sucedió con José Martí, el corazón de Nuestra América.

En las primeras décadas del siglo XIX, el Libertador Simón Bolívar había conducido un ejército de libertadores, para fundar o ayudar a fundar repúblicas independientes. Soñó con un solo y gran país, del Río Bravo a la Patagonia. Dos siglos después, en las primeras décadas del XXI, Venezuela encabezaría, una vez más, la cruzada libertadora. Alí Primera, cantor popular, le daría otro sentido al redoble de campanas, en los años más difíciles previos al triunfo de Hugo Chávez:

Los que mueren por la vida

No pueden llamarse muertos

Y a partir de este momento

Es prohibido llorarlos

Que se callen los redobles

En todos los campanarios.

Hoy, como en la España republicana, en Venezuela se defiende la vida, es decir, un proyecto antineocolonial y antimperialista. Como en España, el triunfo o el fracaso del Poder Popular democráticamente elegido, tendrá consecuencias telúricas impredecibles para todos los latinoamericanos, para la Humanidad. Nuestra España hoy —la frontera y también la trinchera que delimita el Pasado y el Futuro— es Venezuela.

Como en aquellos años previos a la Segunda Guerra Mundial, hay gobiernos corruptos que —instruidos desde Washington— estimulan, en nombre de la Democracia, la creación de grupos fascistas, con la irresponsable esperanza de que estos reviertan el proceso revolucionario. Desde cómodas atalayas, algunos sabios (como en España) dictan recetas, critican a los que toman las decisiones, están más a la izquierda en sus teorizaciones, que la propia Revolución; tanto, que marchan codo a codo con la derecha. La izquierda sigue dividida: los que piensan que sí, los que creen que no, los heterodoxos, los ortodoxos, los divinos, los terrestres…

Las imágenes que se difunden muestran a un país en guerra civil, pero los disturbios, las llamadas guarimbas —capaces de generar crímenes de odio, como el asesinato de jóvenes chavistas—, en sus momentos más álgidos, ocurrían en 17 municipios de los 335 que tiene el país (en el instante en que escribo estas líneas, solo ocurren en siete de esos municipios, y tres de ellos son los barrios de la burguesía capitalina, porque en Caracas existe un Este y un Oeste, que son como el Norte y el Sur).

Como en los tiempos de la España insurgente, las convocatorias a intelectuales y artistas se hacen en nombre de la Cultura y de la Humanidad. Pero no es suficiente con que declaremos nuestra pertenencia a “la izquierda” y asistamos de frac interior a eventos gremiales. Hay que escribir para defender al pueblo venezolano, hay que denunciar la conjura, como pedía, como nos pedía, aquella anciana española, porque el pueblo venezolano nos defiende a nosotros hoy, todos los días. Si fuese necesario, habrá que jugarse la vida junto a ese pueblo. Si un día, esperemos que no, se produce una invasión imperialista o mercenaria —que el escenario de violencia provocada y de mentiras repetidas prepara—, tendrán que reinventarse las Brigadas internacionales. Entonces, pido estar allí.

Si la madre

Venezuela cae —digo, es un decir—

salid, niños del mundo; id a buscarla!…

Notas:
1. Alejo Carpentier: “España bajo las bombas, I, II, III y IV” (revista Carteles, septiembre – octubre de 1937), en Crónicas, tomo II, La Habana, Editorial Arte y Literatura, 1976, pp. 205 – 244;
2. Eliades Acosta Matos: Siglo XX: intelectuales militantes, La Habana, Casa Editora Abril, 2007, p. 153;
3. Alejo Carpentier: Ob. cit., p. 210;
4. ——————–: Idem, p. 226 – 227.
Tomado de: La Jiribilla
 http://www.lajiribilla.cu/articulo/venezuela-aparta-de-mi-este-caliz

La miseria en los medios de comunicación

Alcanzando el paroxismo de la cosificación en favor del dios mercado, los medios de comunicación y muchos grupos de periodistas se han constituido en carteles más peligrosos que ningún otro del crimen organizado.

Por: Ricardo Arturo Salgado Bonilla

En nombre de la libertad de expresión, los medios de comunicación alcanzaron en el siglo XXI niveles de manipulación tales que hoy son los canales ideológicos de las clases dominantes por definición. Su labor cotidiana, produce más miedos, odios, resentimientos e inmovilidad que información; y esto produce más víctimas que cualquier guerra en el mundo.

Alcanzando el paroxismo de la cosificación en favor del dios mercado, los medios de comunicación y muchos grupos de periodistas se han constituido en carteles más peligrosos que ningún otro del crimen organizado. Han sobrepasado los conceptos tradicionales de la propaganda para convertirse en los agentes que provocan las agendas nacionales e internacionales, al servicio de los sectores más poderosos y conservadores del planeta, en negocios que implican miles de millones de dólares y privilegios incalculables.

Estos carteles de la comunicación se han encargado de reconfigurar la cultura, la idiosincrasia, la moral y la ética. Estas últimas dos reservadas hasta hace poco al ámbito de la religión. Con la globalización ha venido también la concatenación de esfuerzos de dominación hegemónica a través de estos medios que hoy definen héroes y villanos en cada parte del planeta, y moldean el lenguaje a la medida de los intereses que representan.

Por esa razón el conflicto en Yemen se neutraliza, ocultando al agresor saudita, o la victima de guerra palestina se vuelve merecedor del “castigo” sionista. También así es que se legitima la intervención gringa en las aguas territoriales chinas, o se producen como salidas de un molde “primaveras” en lugares tan distantes como Ucrania y Egipto, o Túnez y Guatemala. Ya las sociedades pueden prescindir de jueces o complejos sistemas de justicia; el bien y el mal, así como la culpabilidad o inocencia son definidos en el tribunal de los medios de comunicación.

Habiendo convertido a los periodistas y comunicadores en sicarios de la información, estos a su vez han constituido la maquinaria más grande de extorsión que existe sobre el planeta. Sin ese factor, Lilian Tintori no existiría en el imaginario de muchos pueblos como la heroína sacrificada que lucha por la libertad de su marido, y tampoco sería posible Keiko Fujimori, ni Micheletti seria héroe para una buena parte de gente en el continente.

Es critico entender que estos comunicadores no necesitan ni decir la verdad, ni saberla, eso es inmaterial. Pueden decir las mayores idioteces, o hablar en lenguaje rimbombante que no entienden. Su tarea es implantar no transmitir. De esa forma los actos más deleznables se ven normales o se le imputan a cualquier transeúnte involuntario. Si en el siglo XX vendieron el anti comunismo en combo con el “sueño americano”, hoy son prodigios creadores de pesadillas, conformismo, miedo y resignación.

Y ese papel tiene una función principal, aislar el conocimiento, convertirlo en un privilegio. Por eso ni la opinión crítica, ni siquiera la opinión propia, están en discusión. Del mismo modo se relega a los intelectuales y académicos a círculos de confinamiento donde las ideas permanecen convenientemente distantes de las masas que cada día que pasa se sienten más sedientas de escándalos, shows, chismes, rumores, y calumnias, al tiempo que pierden toda capacidad de asombro ante las cosas más horrendas.

Esto es un tema preocupante que debe llamar a la reflexión orgánica, sistemática y global. Toda la pudrición ideológica del sistema se multiplica y es recibida con beneplácito por el público receptor, sin percibir su condición de víctima. Debemos entender esto como una parte central de nuestra lucha por la emancipación. No podemos seguir preguntándonos la razón por la que los pueblos son conformistas, o votan en contra de ellos mismos.

La actividad política hoy no puede ignorar este hecho, menos aun cuando se proponen cambios profundos en favor de los pueblos. Todo nuestro continente, en especial nuestros proyectos de liberación, son blancos directos y permanentes de esta maquinaria ideológica sostenida en los avances tecnológicos.

El caso de Venezuela es el más significativo. Aunque la escases, la falta de alimentos, la corrupción, los errores administrativos, y muchos otros problemas son infinitamente más graves en países como Mexico y, Honduras, por mencionar dos, pero los pueblos del continente se tragan toneladas de basura anti bolivariana todos los días, sin percatarse de que ellos mismos,cientos de millones en nuestros países, nunca han usado papel higiénico, o no pueden hacer colas en supermercados por falta de dinero, o que nunca han tenido acceso a una vivienda digna.

Es tan extremo el asunto que el presidente de Honduras en su propaganda reclama como grandes éxitos cuatro láminas de zinc, un poco de cemento en el piso, y un fogón de ladrillos; según el eso es vida digna. Pero el hecho de que nuestros pueblos se escandalicen por los anaqueles vacíos en los comercios en Venezuela, y no se fijen en los anaqueles de sus casas eternamente vacíos, no es casualidad. Existe una construcción ideológica al lado de la guerra económica que magnifican como una potente lupa los problemas que viven los venezolanos, aunque los mantengan invisibles en el resto del mundo.

No hace mucho tiempo se rego como pólvora en las redes sociales la noticia de un alcalde en Mexico que buscando su reelección admitió sin vergüenza alguna que era corrupto y que si robaba. Poco después, la noticia era que había logrado su reelección de manera holgada. Hasta el mismo crimen organizado ocupa amplios espacios mediáticos para “normalizar” una cultura particular, que tiene como centro la violencia que comparte con la cultura yanqui.

En nuestros procesos políticos hemos apostado a llevar a su máxima expresión la opinión popular. Posiblemente sea necesario redefinir el significado de “libertad de expresión”. ¿El derecho a ser informado pertenece al pueblo, o es un privilegio de las clases dominantes? Esas interrogantes tienen gran relevancia y la seguirán teniendo en las décadas que vienen. ¿No deberían los pueblos, entonces, tener la opción de ser consultados sobre lo que quieren que hagan quienes informan?

Tomado de: Telesur

Ideología y hegemonía en el debate político latinoamericano

No es raro que los ataques del enemigo vayan dirigidos a afectar justamente el consumo, la creación de necesidades y la proliferación de angustias relacionadas con el proceso de adquirir.

Es muy común escuchar a algunos dirigentes políticos, o incluso a académicos, que justifican sus traspiés con frases como “cada pueblo tiene el gobernante que se merece”, o “los pueblos son malagradecidos”. Este no es un tema nuevo, pero su discusión sigue siendo de vital importancia para la consolidación de procesos revolucionarios en cualquier etapa en que se encuentren.

Digamos que Marx y su obra provocan posiciones diversas de debate: los que lo veneran y tratan como un ser divino de pensamiento final; los que lo adversan y pertenecen a las elites, que dedican tiempo y recursos a su estudio, y aquellos que se ubican a la derecha y son anti comunistas por definición, que se plantan en cualquier debate, con los argumentos más descabellados, incluso la descalificación personal. Menos suerte tiene la obra de Gramsci y sus categorías que son ampliamente estudiadas en centros de pensamiento del poder de las elites gobernantes en el mundo, pero poco entendidas por quienes aspiramos a un mundo mejor. Sin embargo, de su estudio y entendimiento depende mucho nuestra capacidad de trazar una ruta revolucionaria.

El tema de la ideología es más bien utilizado y aprovechado por la derecha para manipular las sociedades, y para satanizar los planteamientos de la izquierda. Esto nos hace pensar que es necesario plantear un debate alrededor de la capacidad real y la necesidad que tenemos de entender en que estamos. Esto se hace crucial cuando caemos en cuenta de la relación indisoluble que existe entre esta y la hegemonía, y de ambas con el poder.

Para comenzar, digamos que vivimos en sociedades capitalistas, con mayor o menor grado de desarrollo, y con un lugar en el mapa de la actividad económica. Todas nuestras sociedades viven bajo las ideas que permiten el funcionamiento del sistema, cuya misión fundamental es reproducir el capital; todas esas ideas tienden entonces a dar soporte a la forma en que se genera el proceso de reproducción. Por ejemplo, la usura, condenada en otros tiempos, es hoy una actividad normal, y moralmente inserta en nuestra visión del mundo. Es gracias a todas esas ideas que se reproduce el sistema, por lo tanto, son ellas mismas la que le permiten ser un sistema hegemónico.

La cultura, las modas, la música, la literatura, y todas las fuentes de ideas dirigidas a las masas están cargadas de conceptos que soportan la existencia del sistema y todas sus aberraciones. Incluso la idea de libertad, de derechos, de justicia, están condicionadas de tal forma que a nadie conmueve, para el caso, que un juez falle en favor de un banco y despoje una familia de su vivienda y la deje en la calle. De hecho, es más común que la gente piense con naturalidad “cuando me tocara a mí”. Pero en ninguna parte de esa ideología dominante aparecen argumentos que muestren el carácter inhumano y auto destructivo del sistema.

Este sistema es tal, que nos plantean el predominio del “libre mercado” como la panacea, como si este fuera un señor que sabe cómo podremos vivir mejor todos. Bajo la egida de este sistema hegemónico, se justifica su dominio sobre la riqueza, y los medios que utilice para mantenerlos, reproducirlos y perpetuarlos. En este proceso, la ideología genera la legitimación del monopolio del uso de la fuerza por la clase dominante, y en este punto nos encontramos en presencia de eso que tanto mencionamos: el poder.

Puesto de otra manera, cuando alcanzamos el gobierno, nos encontramos en un entorno hostil que funciona bajo la ideología y la hegemonía de la clase dominante. Las leyes, el Estado, las instituciones, todo funciona con el propósito de mantener esa estructura de dominación. De ese modo, cuando llegamos al gobierno, comenzamos una guerra sin cuartel que se libra en un ámbito menos evidente: cotidianidad, la vida, las ideas de las personas. Entonces nos encontramos aun distantes del poder, y esto queda evidenciado por nuestra tendencia a condescender con los paradigmas válidos para el sistema.

En este sentido, hemos podido enfrentar varios desafíos bastante difíciles, en los cuales la mayoría de las veces optamos por coexistir con la hegemonía del enemigo. De hecho, mientras aquel nos define sin problemas y manifiesta sin reservas su propósito de destruirnos, nosotros tratamos de parecer mansas ovejas, hasta el punto de convertirnos en tales.

Los procesos progresistas en América Latina han traído bienestar a los pueblos de la región que no era imaginable hace apenas dos décadas, y, sin embargo, ese cambio material no ha sido acompañado de un proceso contra hegemónico, que promueva cambios de paradigmas, y que reemplace el consumismo predominante entre nosotros. No es raro que los ataques del enemigo vayan dirigidos a afectar justamente el consumo, la creación de necesidades y la proliferación de angustias relacionadas con el proceso de adquirir.

En algunos países que aún estamos en proceso de lucha por el gobierno, nos enfrentamos a menudo con la dificultad de que es lo que planteamos como alternativa al capitalismo. Siempre resulta más fácil decir que “es mejor agarrar lo bueno de cada sistema”, como si el asunto fuera una disputa entre el bien y el mal, o de conciliar a dios con el diablo. Nuestros economistas tienen grandes dificultades para imaginarse un mundo no capitalista, lo que se agrava cuando la derecha trae de regreso el tema del “fracaso” del socialismo real en Europa.

Aquí vienen cosas muy prácticas que debemos asimilar y debatir. Por ejemplo, cada vez que un hondureño común discute sobre los problemas domésticos, alguien, casi mágicamente, aparece mencionándole el fracaso del socialismo del siglo XXI y las penurias que pasan los venezolanos. Pocos hondureños saben que ninguno en este país ha tenido nunca acceso a todas las ventajas que ha traído la revolución bolivariana al pueblo venezolano. Todo este proceso se da en el imaginario, en el debate de las ideas.

Si nos preguntamos “fracasaron la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI”, por ejemplo, la respuesta tendría que ser dividida. Simplemente los parámetros para valorar el éxito o fracaso dependen de los intereses de clase de cada quien. Seguramente la derecha venezolana pregona un supuesto fracaso, porque no termina de aceptar que el patrimonio de toda la nación sea distribuido de una forma más justa. Para la mayoría de los venezolanos, la revolución es profundamente exitosa, pero, aun así, muchos votan en favor de los intereses que apuntan a quitarles todo ¿Por qué?

Muchas personas de izquierda se aferran cuasi con religiosidad a la parte económica; argumentan que mientras la revolución coexista con la burguesía criminal, permita la propiedad privada y la libertad de empresa. Pero ¿será que, emprendiendo esa ruta, se cambiará la ideología predominante? Justamente las bases para una contrarrevolución son aquellas raíces que quedan en la mente de las sociedades, que se aferran a lo que han conocido siempre.

Indudablemente, sería irresponsable buscar fórmulas para recetar a los pueblos, pero la tarea de cambiar la ideología dominante es fundamental para completar un proceso revolucionario, que debe terminar, además, siendo hegemónico y controlando el poder. Además, es imperativo comprender que el proceso es dialéctico, esto significa, entre otras cosas, que el enemigo está siempre presente y activo; siempre conspirando para terminar lo que nosotros hacemos.

Tomado de: Telesur

#Venezuela: Golpe reeditado

Popeye, autor confeso de más de 250 asesinatos y partícipe de matanza de unas 3.000 personas, dijo: “salgan todas y todos en una gran marcha en Caracas (…) ese día nadie haga nada, todo el mundo a las calles, todo el país hacia Caracas”.

El gobierno de EE.UU. está detrás de un golpe de Estado en Venezuela.

“La marca y autoría del golpe de estado planificado para este venidero 1 de Septiembre de 2016” tiene la rúbrica de EE.UU. y la derecha nacional, dice el gobierno de Venezuela.

Mediante un comunicado emitido este lunes por el Viceministerio para América del Norte, Venezuela rechazó categóricamente las declaraciones del vocero del departamento de Estado, John Kirby, quien el pasado domingo se pronunció no sólo para cuestionar una decisión judicial del gobierno venezolano sino para acusarlo de querer amedrentar a la oposición, una injerencia inaceptable para Caracas.

La friccción comenzó el pasado sábado. Las autoridades venezolanas informaron que Daniel Ceballos, condenado a un año de prisión por desacato a una orden judicial, pretendía fugarse “días antes del próximo 1ero de septiembre” aprovechado su arresto domiciliario “a fin de dirigir y coordinar actos de violencia en el país”.

Un tribunal resolvió enviar a Ceballos a un recinto penitenciario en Guárico, en el centro del país. Kirby aseguró que en la Casa Blanca estaban “profundamente impresionados” por el traslado a prisión del opositor.

“(EE.UU.) en complicidad con la oposición antidemocrática y la derecha internacional, intenta reeditar el gravoso expediente de agresiones y muerte, que ya en el año 2002 derrotó con valentía y dignidad el pueblo venezolano”, dice el texto oficial del viceministerio, en alusión directa al golpe de Estado perpetrado hace 14 años contra Hugo Chávez, que fue alentado y respaldado por Washington.

Para el gobierno venezolano, las posturas de la Casa Blanca “alientan y promueven a los factores violentos, extremistas y antidemocráticos en Venezuela, que ya perpetraron crímenes” y “atentan contra la paz de la República, con el amparo y el apoyo irresponsable del gobierno imperial”.

En el comunicado, Caracas acusó al mandatario norteamericano Barack Obama de querer desestabilizar la región para legitimar sus planes “contra la paz y el desarrollo” de los pueblos: “La República Bolivariana de Venezuela alerta a la comunidad internacional y responsabiliza directamente al gobierno estadounidense de estos planes conspirativos, que encontrarán en el pueblo venezolano una muralla infranqueable de moral y heroísmo”.

¿Toma de Caracas?

Desde el pasado fin de semana, la capital venezolana ha estado bajo un intenso operativo policial. Alcabalas en puntos claves de Caracas y unidades de inteligencia militar rondan las calles de la ciudad, mientras se acerca la fecha de la movilización convocada por la oposición.

“Los órganos de inteligencia están trabajando de manera oportuna con la finalidad de prevenir, descubrir y neutralizar cualquier acción de aquellos elementos perturbadores de la soberanía de la Patria”, informó este lunes el Ministro de Interior, Néstor Reverón, citado por Panorama.

Los operativos de seguridad, que también se desarrollan en otros estados del país, han dado como resultado la incautación de armamento, uniformes falsos y municiones que supuestamente serían utilizados el próximo jueves por parte de los simpatizantes de la oposición, refiere AVN.

Voceros de la derecha venezolana -que desaparecieron de la palestra pública durante todo el mes de agosto, época vacacional en el país suramericano- han llamado a la “Toma de Caracas” el primer día de septiembre, pero aún no han anunciado cuál será la ruta de la manifestación ni el punto de llegada de la marcha.

“La toma de Caracas es un ultimátum al gobierno”, aseveró hoy el diputado de derecha ante la Asamblea Nacional, Freddy Guevara. “El objetivo político es dejar claro que somos muchos para ser frenados”, agregó, entrevistado por el canal Venevisión.

El precedente violento de “La Salida”, una protesta opositora llamada por Leopoldo López en 2014 para tratar de sacar por la fuerza al presidente Nicolás Maduro, enciende las alarmas del Estado. En esa oportunidad, la ciudad permaneció más de dos meses asediada por focos terroristas, que dejaron un saldo de 43 muertos y más de 800 heridos, entre simpatizantes de derecha, militantes chavistas y transeúntes ajenos a la confrontación política.

Además de López, Ceballos fue uno de los protagonistas de ese plan. Mientras se desempeñaba como alcalde de San Cristóbal, en el estado Táchira, entidad fronteriza con Colombia, permitió que los violentos actuaran en total impunidad. Por eso fue condenado por la justicia venezolana y relevado de su cargo.

En rueda de prensa al final de la tarde de este lunes, el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, reveló que tras los operativos de seguridad de las autoridades fueron decomisados cordones detonantes de C4, un explosivo de alta potencia. El portador del dispositivo era el vocero de derecha, Yon Goicoechea.

El dirigente chavista recalcó que la convocatoria del jueves “no es una protesta política, sino un movimiento subversivo” con objetivos violentos.

“Estamos alertas ante cualquier actividad subversiva, no estamos en 2002 (…) Por cada personero de la derecha que se salga de la ley, va a actuar la ley. Sería triste que uno de estos señores que andan desaforados, desesperados por ser presidentes, vayan a provocar en su locura la muerte de nadie. Desde el gobierno vamos a hacer lo que tenga que hacerse para garantizar la paz”, puntualizó Cabello.

El espacio aéreo en Venezuela fue restringido. El Instituto de Aeronáutica Civil (Inac) informó que está prohibido el vuelo de drones y aviones privados hasta el 5 de septiembre en todo el territorio.

Criminales con la oposición

El respaldo a la derecha venezolana no sólo viene de EE.UU. En un video divulgado en su canal de Youtube, el criminal Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, llamó a los venezolanos a marchar contra del CNE (Consejo Nacional Electoral) y la presidenta del órgano, Tibisay Lucena, a quien llamó “bruja corrupta”.

Popeye, autor confeso de más de 250 asesinatos y partícipe de matanza de unas 3.000 personas, dijo: “salgan todas y todos en una gran marcha en Caracas (…) ese día nadie haga nada, todo el mundo a las calles, todo el país hacia Caracas”.

Tomado de: RusiaToday

#Venezuela y #Chile, la historia se repite.

Y si a eso incluimos la industria de la idiotización global de los medios que todo contamina, se puede entender como impunemente se aplica al calco contra la Venezuela de hoy, solo con la diferencia de la época y la tecnología que actualiza el escenario , la doctrina y operatoria subversiva y desestabilizadora contra la economía chilena durante el Gobierno de Allende de Chile en los años previos al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 planificada, costeada y dirigida por el gobierno estadounidenses y sus servicios especiales apoyados por la ITT.

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No parece no, es la misma prensa, son los mismos medios, es falsimedia al servicio del capital, a pago de la CIA, son los servidores del Imperio mintiendo, falseando la verdad, preparando el golpe fascista.

La corta memoria y Venezuela

En esta era digital a ritmo galopante  hacia la segunda década del siglo XXI, es escaso   encontrar interés popular  por recordar integralmente  acontecimientos ocurridos  de hace más de cuarenta años, fuera de los  requerimientos educacionales para los estudiantes  o entre  las minorías interesadas, es decir investigadores de la historia, sociologos  o politólogos,

Y si a eso incluimos  la industria de la idiotización global de los medios que  todo contamina,  se puede entender como impunemente  se aplica al calco contra  la Venezuela de hoy, solo con la diferencia de la época y la tecnología que actualiza el escenario , la  doctrina y operatoria subversiva y  desestabilizadora contra la economía chilena durante el Gobierno de Allende de Chile en los años previos al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973  planificada, costeada y dirigida por el   gobierno estadounidenses y sus servicios especiales apoyados por la ITT.

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Torturadores de la 4ta República son guardaespaldas de H.R.Allup

Según Nieves, Coromoto Rodríguez también tuvo un vínculo político con Luis Posada Carriles, quien fue agente de la CIA y protagonizó un atentado fallido contra Fidel Castro. Cuando torturaron a Nieves en 1976, Posada Carriles todavía estaba en la Disip, en donde dirigió varias torturas en contra de los revolucionarios.

Tomado de: El Guayacán de Cuba

El nuevo presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, tiene como jefe de seguridad personal a uno de los torturadores de la Cuarta República. Se trata de Ángel Coromoto Rodríguez, alias Comisario, quien también fue guardaespaldas de Carlos Andrés Pérez (CAP).

La denuncia la hizo el diputado del Bloque de la Patria, Diosdado Cabello, durante su programa Con el Mazo Dando, cuando dijo que por la AN se pasea un exfuncionario de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), quien está señalado como torturador en los años 70.

El parlamentario afirmó que Comisario está señalado de haber torturado a David Nieves entre otros revolucionarios.

Cabello explicó que Coromoto Rodríguez tiene 57 viajes al exterior, fue escolta del expresidente Carlos Andrés Pérez, recibió entrenamiento en Israel y Estados Unidos, pero resaltó que pese a ser funcionario jubilado de la Disip, no tiene ningún expediente en los cuerpos de seguridad. “Hay que investigar estos cuerpos de seguridad del Estado”, solicitó.

En una crónica sobre el sepelio de CAP, publicada en el diario Últimas Noticias el 9 de octubre de 2011, se señala que alias Comisario fue amigo fiel de CAP, hasta la muerte: “Coromoto Rodríguez parecía una estatua mientras se le rendían los últimos honores a Carlos Andrés Pérez”. En la publicación cuentan que él, y todos los escoltas del expresidente, pidieron hacer la última guardia de honor ante el féretro.

De pie, fue incondicional de CAP desde inicio de la década de los años 70.

En la actualidad Rodríguez está en todo momento al lado de Ramos Allup, quien aboga permanentemente por la democracia y el respeto a los Derechos Humanos, teniendo como escolta personal a un torturador de la Cuarta República.

Perfil del torturador

El portal digital de Aporrea reseña que Rodríguez vivió en la población de San Félix en el estado Bolívar, durante la década de los 70, cuando se fundó el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Este personaje, nacido en Ciudad Bolívar, era el amanuense y chofer del secretario general del MAS en la región, Germán Lairet, y a su vez fue un aguerrido dirigente juvenil. Pasada la campaña de José Vicente Rangel, en 1973 y juramentado CAP como presidente, se produce la recluta de Comisario a las Fuerzas Armadas.

Cuando cumplió el Servicio Militar de 18 meses, fue aceptado como miembro de la Escolta Civil y allí cumplió el resto de su vida laboral, hasta el fin de los días de CAP. Durante el mandato del adeco fue comisario de la Disip, ente que se encargaba de torturar y reprimir a los movimientos de izquierda.

La voz de una víctima

Una de las víctimas que hoy denuncian la presencia de este señor, en las instalaciones del Parlamento venezolano, es el militante revolucionario David Nieves. Resulta contradictorio que la derecha hoy reclame que se respeten los derechos humanos cuando en la Cuarta República fueron violados por su misma gente.

“Cuando me torturaron a mí me vendaron los ojos, nunca pude ver a Coromoto Rodríguez directamente. Pero entre las conversaciones que escuchaba y las investigaciones a lo largo de los años, yo supe que él era una de las personas que participó en las torturas que a mí me infringió la policía”, aclaró.

En entrevista telefónica a Ciudad CCS recalcó que Comisario actualmente forma parte de una agencia de seguridad que funciona entre Cagua y Maracay, estado Aragua.

Este personaje, junto al equipo que estuvo con él en la Disip, según Nieves, es especialista en utilizar distintos métodos para la tortura, como la electricidad.

Otra de las técnicas que utilizaron fue la conocida como submarino. “Le introducen al torturado la cabeza en agua y muchas veces lo hacen en una poceta, y ahí uno se vomita cuando se está ahogando y encima de ese vómito te vuelven a meter la cabeza, ese es el preferido que tiene este señor para torturar”, contó.

Recuerda que aunque sus ojos estaban vendados, deducía el lugar en donde estaba por lo que escuchaba y lo que sentía. “Me tenían encerrado en un cuarto de un rancho en la zona de Arrecife, en el estado Vargas”, precisó.

David Nieves.

Nieves también confesó que entre los guardaespaldas actuales de Ramos Allup hay otro personaje a quien llaman El Caimán, “quien aparenta ser un tipo simpático y muy cordial, pero él era quien decidía completamente las torturas que a mí me hacían”, afirmó.

Aunque Nieves no sabe cuál es el verdadero nombre de este torturador, asegura que él era y sigue siendo muy amigo de Ramos Allup. “Toda esa cofradía forma parte de esos equipos de ‘seguridad’ que tuvo Carlos Andrés Pérez y la Disip, que era desde donde se hacían las torturas”, recalcó.

Respecto a esa realidad que vivió, contextualizó que lo hicieron preso el 22 de julio de 1976 y el 25 de julio asesinaron a Jorge Rodríguez (padre). “Lo asesinaron a golpes, le destrozaron todos los órganos de su cuerpo. Ellos dijeron que había muerto de un infarto y luego se determinó que había sido torturado”, detalló.

Aunque Comisario y El Caimán no estuvieron relacionados directamente con la muerte de Rodríguez, Nieves afirma que ellos sí estaban enterados de lo que ocurría con este revolucionario, por la jerarquía que tenían los represores.

Según Nieves, Coromoto Rodríguez también tuvo un vínculo político con Luis Posada Carriles, quien fue agente de la CIA y protagonizó un atentado fallido contra Fidel Castro. Cuando torturaron a Nieves en 1976, Posada Carriles todavía estaba en la Disip, en donde dirigió varias torturas en contra de los revolucionarios.

Hoy Venezuela / CIUDAD CCS

Combatir junto a Venezuela

Combatir junto a Venezuela hoy quiere decir, entre otras cosas, enfrentar a estos mercaderes de la desinformación, que por todos los medios buscan legitimar las acciones de los representantes del imperialismo quienes a partir de enero de 2016, ocupan la mayoría de los asientos en la Asamblea Nacional venezolana.

Por:  José Ramón Rodríguez Ruiz

“…porque Bolívar tiene que hacer en América todavía”
                                                                             José Martí

Hugo Chávez lo predijo. La contrarrevolución, la derecha apátrida, la burguesía pro imperialista venezolana, sinónimos políticos todos, se sirven de las complejas coyunturas que atraviesa hoy la patria de Bolívar, para intentar revertir las conquistas del proceso emancipador encabezado por el gigante que reposa en el Cuartel de la Montaña.

La Revolución bolivariana, atrapada aún en el entramado de mecanismos electorales que no se han sacudido las herencias de la democracia burguesa, enfrenta a partir del 5 de enero, uno de sus más complejos escenario políticos desde 1999.

La derecha venezolana que ahora goza de mayoría en la Asamblea Nacional, seguirá contando en su arremetida contrarrevolucionaria con el apoyo de los medios de comunicación trasnacionales, principales instrumentos de un concierto mediático agresivo y permanente, cuyo recrudecimiento es apreciable en el futuro inmediato.

El influyente diario estadounidense Wall Street Journal (WSJ), ha sido el que ha dado el grito de arrancada al terrorismo mediático contra la Revolución bolivariana en 2016, con una arremetida que agrede de forma simultánea a Cuba, en un artículo1 lo cual no puede recibir otro calificativo que no sea el de absurdo, e incluso, estólido.

Su autora, Mary Anastasia O’Grady,2 es una activa columnista contra los gobiernos socialistas de América Latina y otros progresistas como el de Cristina Fernández de Kirchner o Dilma Rousseff. Ha mentido con reiteración sobre las realidades de la Revolución Cubana, su líder Fidel Castro Ruz; y también sobre los comandantes Hugo Chávez y Daniel Ortega. Sus textos tendenciosos, pueden hallarse replicados con frecuencia por varios de los espacios de la “prensa independiente” digital contrarrevolucionaria, que EE.UU. subvenciona como parte de las actividades informativas con fines subversivos, dirigidas a derrocar a la Revolución Cubana mediante procedimientos no convencionales.

“Enfrentamiento en Caracas” es el título del texto que inaugura la sección “The Americas” del WSJ en 2016. Su autora comienza acusando al presidente Maduro de pretender “robar” las elecciones del pasado diciembre. Augura violencia y hace honor a su fama de embustera al señalar la presunta presencia del “aparato de inteligencia cubana” en “actividades violentas de milicias progubernamentales desesperadas”.

El WSJ reitera las pretensiones de la bancada opositora del nuevo parlamento, en un resumen que no pudiera ser más ilustrativo: “liberar presos políticos”; “cortar los envíos de petróleo a Cuba” y “convocar un referendo revocatorio contra el mandatario”. El discurso incluye las acusaciones de corrupción contra las autoridades y las calumnias vinculadas al tráfico de drogas.

Pero el ataque de la articulista tiene un objetivo solapado el cual no debe pasar desapercibido para quienes combatimos hoy junto a Venezuela. Se orienta a los “hombres en uniforme”, en referencia a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Pretende subrayar diferencias en cuanto al apoyo brindado por el cuerpo castrense a Hugo Chávez, con respecto al otorgado hoy al “sindicalista conductor de autobús”, en referencia al origen obrero del presidente Maduro.

Retoma entonces esta editora del WSJ su costumbre de mentir, y lanza “rumores” contra las “barracas” venezolanas e incluso, contra el propio ministro del Poder Popular para la Defensa, General en Jefe Vladimir Padrino López, quien supuestamente se negó a cumplir una orden del mandatario de “robar el voto” la noche de las elecciones.

No existen casualidades en la selección de estas líneas de mensajes y su contenido. Es la misma maquinaria que bombardeó al pueblo venezolano y a la opinión pública mundial previo a las elecciones del 6 de diciembre, la que retoma ahora su papel, luego de unas efímeras vacaciones navideñas. Cortejar, desacreditar o dividir a la FANB, todo les sirve, si con ello logran desmontar uno de los pilares de la Revolución: la unión cívico-militar y el legado chavista asumido por los soldados venezolanos, que no serán jamás herramientas de represión de la oligarquía contra el pueblo.

La señora O’Grady parece tener una importante encomienda contra la patria de Bolívar, a juzgar por el nombre de su blog personal: “El Diario de Caracas”.3 Una revisión al contenido de esta página evita extensos calificativos y permite identificar a una aliada de la derecha regional.

Pero ella y su empleador, el diario WSJ, son solo piezas en un mecanismo más complejo, cuyos engranajes fundamentales parten de EE.UU. y articulan un esfuerzo mediático continental, dirigido a degradar la integración de Nuestra América, y derrocar a gobiernos progresistas o revolucionarios, adversos a los intereses del imperialismo y sus acólitos.

Combatir junto a Venezuela hoy quiere decir, entre otras cosas, enfrentar a estos mercaderes de la desinformación, que por todos los medios buscan legitimar las acciones de los representantes del imperialismo quienes a partir de enero de 2016, ocupan la mayoría de los asientos en la Asamblea Nacional venezolana.

Desde el Cuartel de la Montaña reitera su “por ahora” el mejor alumno de Bolívar, de conjunto con la orden, “clara como la luna llena” de la noche en que se despidió de su pueblo para venir a Cuba a luchar por su salud: “seguiremos teniendo Patria”, no importa cuán violenta sea la arremetida de la contrarrevolución o el terrorismo mediático de sus patrocinadores.

Tomado de: Cuba Defensa

Referencias:

1. Disponible en: http://www.wsj.com/articles/showdown-in-caracas-1451856629

2. Consultar: https://wikipedia.org/wiki/Mary¬_O’grady

3. Disponible en: http://www.Diariodecaracas.com/blog/117

Las triquiñuelas del terrorista Leopoldo López

RE-EVOLUCIÓN

Fueron dados a conocer videos y grabaciones en los que los esposos opositores venezolanos, Lilian Tintori y Leopoldo López, se ponen de acuerdo para generar una estrategia de comunicación, con la que pretenden presionar a las autoridades penitenciarias en donde López está privado de libertad, para que le otorguen más privilegios.

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El pavor a los símbolos

Con ese mismo ímpetu Chávez desanda con Bolívar las calles de Caracas. Desafiantes, rebeldes, rebosantes de eternidad están allí, porque podrán arrancarlos de una pared en la sede de la Asamblea, mas jamás podrán desprenderlos del alma de Venezuela.

Por: Yoerky Sánchez Cuéllar

Cuando Evita murió, a los 33 años, su cuerpo embalsamado permaneció en la Confederación General del Trabajo de la República Argentina. Derrocado su esposo Juan Domingo Perón, comenzaron los intentos de los burgueses por desahecerse de ella, hasta que un día «desapareció» de la central obrera donde el pueblo le rindiera homenaje.

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El Socialismo es la ciencia del ejemplo: Lecciones del Che para #Venezuela

Basado en un texto de Luis Britto García – Aporrea.-.

Fidel Castro le dijo una vez a Hugo Chávez que ninguna revolución reciente –tampoco la cubana- había logrado, en tan poco tiempo, tantos logros sociales en favor de los sectores desfavorecidos como la Revolución Bolivariana. Y añadió: pero parece que Vds. “no quieren sacar provecho político de esos logros”.

Edición: Antonio García López. Fuente: http://www.cubainformacion.tv/index.p…

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, rechaza la aplicación de la cláusula democrática del Mercosur contra Venezuela

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Rousseff a Macri: no hay causas que sustenten la aplicación de cláusula democrática contra Venezuela

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#Venezuela: No nos engañemos.

Hugo_Chavez-1

Por: Luis Britto García
 Tomado de: ALAINET

Por ahora:

No hubo derrota popular más dura que el 27 de febrero de 1989. Al rebelarse contra el Paquete Económico del Fondo Monetario Internacional, millares fueron asesinados en las calles, sin que izquierda ni oficialidad patriótica pudieran coordinar esfuerzos para defenderlos. Casi tan grave como la precedente fue la derrota del 4 de febrero de 1992. Ni masas ni izquierda lograron organizar movilizaciones en su apoyo; decenas de militares patrióticos perdieron vidas o carreras; el triunfo de la derecha parecía definitivo. Por ahora.

No nos engañemos. La disputa por el poder político en Venezuela es sólo un medio para el control de la quinta parte de los hidrocarburos del planeta.

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