Al cubano que en ella no crea

Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!

¡al cubano que en ella no crea se le debe azotar por cobarde!
¡al cubano que en ella no crea se le debe azotar por cobarde!

Saltar la valla y enfrentar al toro

La actitud del corredor “español” no resiste un minuto de análisis, el desdén por la bandera de su patria de origen fue evidente y, esa postura, ya la calificó Bonifacio Byrne en sus versos antológicos cuando llamó “cobarde” a quien no ame a su bandera.

Por:  Rafael Cruz Ramos

Ex cubano, es cubano o no es cubano, todo un debate público cuando el periodista Randy Alonso, comentó que la postura del vallista Orlando Ortega no era propia de un nacido en Cuba al negar este  la bandera tricolor como suya y asumir -sobreactuando mediáticamente – la enseña roja y gualda de España, lo cual se convirtió nuevamente en una discusión ácida entre compatriotas.

El asunto, que ya se comienza a disolver en el tiempo, me deja dos ideas: La primera es la cuestión de la defensa de la cultura cubana como responsabilidad de los intelectuales y de todos los cubanos. La otra está relacionada con los cada vez más comunes incidentes desafortunados y contrapunteos políticos entre colegas que si bien no tienen por qué pensar igual en los detalles, se supone deben asumir como uno solo las esencias. A el primer asunto dedicaré esté texto, el segundo merece por lo complejo una cuartilla aparte.

La actitud del corredor “español” no resiste un minuto de análisis, el desdén por la bandera de su patria de origen fue evidente y, esa postura, ya la calificó Bonifacio Byrne en sus versos antológicos cuando llamó “cobarde” a quien no ame a su bandera. Me preocupó más la vacilación, la duda, el eufemismo, la disquisición académica de un hecho al que cualquier cubano entero no le ve otra reacción que la repulsa, o cuando menos el desdén.

Sobre este suceso  he leído opiniones insípidas, falto de bravura, colgadas en las ramas, los deslices tangenciales o los laberintos de la semántica. Miradas desde la valla, lejos del toro.

Será acaso ¿qué bajo los efectos del pragmatismo, la desordenada modernidad, la sórdida política de seducción anticubana, o vaya usted a saber qué cosa, para algunos se produce un vértigo, los límites de la Patria se diluyen y difuminan, dando paso gradualmente a una suerte de desidia, a una pérdida de la identidad y de las diferencias, que esa identidad te da?

Esta alerta va mucho más allá del incidente mismo y se extiende por toda la realidad cubana. Por ejemplo cuando se asumen posturas desmedidas en defensa de la bandera gringa o cuando se ofrecen con todo desparpajo en las tiendas de suvenires la cubana en objetos que la desvalorizan o la denigran.

Va también a lo que ocurre con la negación del arte nacional para sustituirlo por algo que no es arte, ni tiene país de origen, sino es una construcción artificial destinada a desarraigar y colonizar. También cuando se asumen posturas conservadoras disfrazadas de revolucionarias, cuando se quiere hacer ciencia sobrevalorando los exótico a costa del desprecio de lo propio, o cuando se niega la historia y sus protagonistas en favor de la desmemoria conducta útil a quienes rastrean las huellas de nuestros defectos con el fin de darnos caza. Todo esto conduce a un punto: comprender que la defensa de la cultura, en toda su dimensión, es hoy esencial para salvar a Cuba.

Sobre la necesidad de salvar a Cuba escuche hace unos días hablar al pintor y escultor cubano Alberto Lescay. Habló con vehemencia sobre el tema en un mensaje tan grave como “La Patria está en peligro” El artista consideró el papel que juegan los intelectuales y los creadores en esta contienda “Es una enorme responsabilidad para nosotros (los artistas) que no estamos tan consientes a veces que la nación está sobre nuestros hombros, y creo que podemos hacer más de lo que ahora hacemos”. A esa duda sumo la que antes comenté. Es una responsabilidad inmensa de todos los intelectuales quienes a veces no estamos, o parecemos no estar al tanto de la responsabilidad que tenemos.

El autor del Maceo en la Plaza de la Revolución santiaguera  recordó aquella noche el discurso  de Fidel  el Aula Magna de la Universidad de la Habana en noviembre del 2005 cuando alertó de la posible autodestrucción de la Revolución “también se refería a la cultura” aseguró Lescay. Entonces el artista expresó una acción destinada a contribuur s resolver este problema “Tenemos que alertar a nuestros dirigentes de que nuestro trabajo debería ser más respetado, tenemos que ser inteligentes y hacer mejor nuestro trabajo. Si no andamos bien vamos a perder ese tesoro que es la cultura cubana” Aquí entonces subrayo: el sentido de hacernos respetar por la inteligencia y el rigor de nuestro trabajo, es una condición para todos los intelectuales, no solo para los artistas.

Asumir posiciones vacilantes, perder la perspectiva ante escenarios complejos, ir a las ramas cuando nos necesitan en las raíces, es irrespetarnos nosotros mismos y debilitar nuestro papel en la defensa de la cultura, la nación y la Patria.

El muy cubano y camagüeyano periodista Enrique Milanés León en un texto que defiende la identidad cubana recordó: “La batalla por la real imagen de los cubanos y su relación con nuestra tierra es larga. Ya José Martí tuvo que ubicar, con pluma inigualada, lo que somos realmente. Cuando en chispeantes días de 1889 el periódico The Manufacturer, de Filadelfia, publicó que éramos un «pueblo afeminado» de «vagabundos míseros y pigmeos morales» y de «inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio», y el neoyorquino The Evening Post lo respaldó, el Apóstol recordó a ambos en su Vindicación de Cuba, que los cubanos «… hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres»”.

No me imagino a Martí tratando con guantes de seda y palabras difusas conductas como la del vallista español nacido en Cuba, quien se formó como atleta y creció sin riesgos amparado por  la Revolución para luego, en la cúspide de su victoria, negarlas despectivamente.

Como Martí en su tiempo, los intelectuales, los cubanos todos, hemos de sentir a Cuba en la sangre y en el brazo con pasión y sin vacilaciones. Por cada nacido en esta tierra caribeña que rechace la bandera de la estrella solitaria, hay millones, dentro y fuera de la Isla, quienes están dispuestos a vindicarla sin vacilación en cualquier campo y en cualquier pista.

Disparan: El blanco es la Revolución.

El blanco es la Revolución y su futuro inmediato, por eso no quieren dejar piedra sobre piedra, por eso intentan sembrar la confusión, el desaliento, la desmovilización, por eso promueven el egoísmo, la falta de fe, la baja autoestima nacional.

Por: Raúl Antonio Capote

En el mundo de hoy casi nada es espontáneo, mucho menos lo que ocurre en Internet y menos aún en las redes sociales digitales. Recuerdo los días previos a la salida al aire de la denuncia conocida como Las Razones de Cuba en el 2011, el capítulo final estaba listo para salir en la televisión el 4 de abril y le dije a Iroel Sánchez, creo que debemos imprimir y guardar todo lo que aparece en Google sobre el agente de los OSE que aparecerá en la denuncia, acertada idea, horas después de la revelación pública contra los planes del gobierno de los Estados Unidos y en especial de la CIA contra Cuba,  miles de menciones,  cientos de artículos, cometarios, etc., escritos por o sobre el intelectual, supuestamente contrarrevolucionario, ahora conocido como combatiente revolucionario, desaparecieron, como por arte de magia había dejado de existir en Internet.

Equipos de trabajo dotados de la logística necesaria, dirigidos directamente desde los centros de operaciones de guerra psicológica de los servicios especiales de los Estados Unidos, preparan y llevan adelante los planes contra Cuba, el rumor prefabricado, la calumnia, la falsa noticia,  todo es utilizado para crear zozobra y sembrar el desengaño, la duda, el miedo, la confusión, las redes sociales  son manipuladas ampliamente y se construyen líderes de opinión espurios, que trabajan con perfiles falsos, equipos de hasta una decena de personas, comparten uno o varios seudónimos, algunos de esos ciber mercenarios cuenta con varios perfiles, verdaderos maestros del chisme, del rumor, de la mentira han surgido de esas filas.

La intentona de crear una blogosfera contrarrevolucionaria no dio resultado, la creación de una plataforma cubana de blog  y el surgimiento de una blogosfera revolucionaria, convirtió ese escenario en muy complejo para la CIA. La llamada «Prensa Independiente», formada, entrenada y pagada desde los Estados Unidos  a través de la SINA en La Habana, no logró nunca ser creíble, desprestigiada, disminuida, entró en una crisis sin salida y dejó de ser útil.

Se ha intentado además construir redes de infocomunicaciones dentro del país, usando medios técnicos que pudieran funcionar de manera «independiente» del estado cubano, que no puedan ser «controlados» por el Ministerio de Comunicaciones o el Ministerio de Interior, violando leyes nacionales e internacionales.

El cambio de estrategia contra Cuba, motivado por el fracaso de más de 50 años de planes para derrotar a la Revolución, tiene como base la creación de una pequeña y mediana clase burguesa opuesta a la Revolución, se dirige a organizar sectores socialdemócratas, neo anexionistas y plattistas, a personas desconectadas de la realidad del mundo en que viven y del país.

Los emprendedores tienen espacio en el socialismo, los innovadores, los racionalizadores, que buscan respuestas, iniciativas para beneficio de la economía nacional, tienen su espacio en la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), por ejemplo, y en cada empresa estatal cubana hay células de base de esa organización. El Estado protege y estimula la iniciativa creadora, que permite sustituir importaciones, el socialismo necesita de la inventiva, de la creatividad, gracias a esa creatividad el país ha logrado sobrevivir a medio siglo de agresiones económicas.

A los inventores y racionalizadores revolucionarios les mueve el altruismo, el deseo de contribuir al bienestar de todos, al desarrollo de la economía nacional, y han jugado un destacado papel en la resistencia de nuestro pueblo.

Pero a quien promueve el Imperio dentro de Cuba es al emprendedor individualista, al hombre egoísta, lleno de ambición y sin escrúpulos de ninguna clase. La nueva estrategia promueve el llamado «emprendimiento» a la manera de la iniciativa privada, misma cosa con nuevo nombre, promover la self-made woman o self-made man del capitalismo.

Esta clase, esta nueva contrarrevolución necesita, de una nueva prensa, necesita de una prensa de alquiler,  comprar periodistas, comprar conciencias, «convencer» a algunos con  los argumentos del pensamiento neoliberal, con las argucias del fin de la historia, del hombre de Musil, el nada vale y todo se vale del postmodernismo, el sálvese quien pueda, esencia de la doctrina burguesa primigenia.

El Capitalismo no cree en el ser humano le desprecia y explota, lo compra y lo vende, lo usa, sabe cómo hacerlo, tiene la experiencia de siglos, sabe cómo sacar lo peor de él.

Un producto típico del sistema capitalista es el esclavo asumido, esclavo que “desprecia la Libertad; tilda de locos a los rebeldes, revolucionarios, disidentes; educa a sus hijos para que sepan obedecer, y se siente orgulloso de traicionar, incluso, a los que luchan por él”. El ser de la mass consumer democracy, del sueño dorado, que cree que es libre cuando en realidad jamás en la historia ha sido tan esclavo.

La densa red de medios y redes sociales tejida en torno a Cuba, con aliados internos y colaboradores, gente que un día es capaz de escribir en la prensa popular revolucionaria, Granma, Juventud Rebelde, etc., y al siguiente en la prensa enemiga, gente capaz de negar lo que afirmaron con fuerza horas antes, por conveniencia, gente que piensa y escribe según el dictado de quien le pague más, gente que escribe para medios privados al servicio del capital, claro, por dinero, ya lo dije, todo esto  tiene un ‘único fin, desacreditar al estado revolucionario, debilitar los pilares que sostienen la institucionalidad revolucionaria.

Cuadros jóvenes de la UJC, la FMC y el PCC son blanco de campañas bien organizadas, preparadas meticulosamente, articuladas desde los grandes medios o desde medios digitales de última creación, que actúan de conjunto para construir una imagen negativa de los cuadros revolucionarios, de los intelectuales, de los artistas comprometidos con su pueblo y su Revolución.

Necesitan sacar del juego a personas como Randy Alonso, Iroel Sánchez y tantos otros periodistas, comunicadores sociales, que no alquilan su vergüenza y su honor, necesitan desacreditarlos a como dé lugar, para eso se valen de los recursos más bajos del jornalismo paparazzi, les hacen blanco de sátiras en las redes sociales, tergiversan lo que dicen y usan la mentira sin recato.

La arremetida mediática contra  las palabras de Randy sobre el ex cubano Ortega (el mismo, Ortega, se declaró ex cubano, o no). No tiene otra justificación, era contra Randy el asunto, después de todo quizás algunos de los que encabezaron el alud de calumnias sea tan ex cubano como Ortega, capaz de negar su bandera, su historia y sus raíces.

El blanco es la Revolución, el blanco son sus defensores, la estrategia de golpe suave establece como una de sus reglas fundamentales destruir los pilares básicos que sostienen el Estado. No es eso lo que están intentando hacer?

Verdades, medias verdades, mentiras flagrantes, calumnias, rumores, lo “mejor” del arsenal propagandístico contrarrevolucionario, se mezcla en una pesada andanada, mentir, mentir y volver a mentir, el dinero fluye de las arcas del Imperio y hay almas que se venden barato.

El blanco es la Revolución y su futuro inmediato, por eso no quieren dejar piedra sobre piedra, por eso intentan sembrar la confusión, el desaliento, la desmovilización, por eso promueven el egoísmo, la falta de fe, la baja autoestima nacional.

Los jinetes del apocalipsis cabalgan por la isla, no importa el nombre que lleven, no importa el disfraz que se pongan, las máscaras que usen, son los mensajeros de la restauración del capitalismo, única forma de destruir a la Revolución y al fin, robar el alma de Cuba.

 

 

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